Descubre por qué los cambios hormonales alivian las crisis, aunque los primeros meses sean un reto.
La migraña es la sexta enfermedad más prevalente en todo el mundo, según el Estudio de la Carga Global de las Enfermedades (Global Burden of Disease Survey). Y en nuestro país, es la enfermedad neurológica más prevalente, según información de la Sociedad Española de Neurología (SEN), ya que más de 5 millones de personas la padecen y, de este grupo, el 80% son mujeres con edades entre los 20 y los 40 años, indica la entidad. Por este motivo, es importante conocer cómo se comporta esta enfermedad neurológica durante el embarazo.
El 90% de las mujeres que padecen migraña mejoran durante el embarazo, sobre todo a partir de la entrada en el segundo trimestre, aunque cuando la migraña es crónica o presenta auras, esa mejoría puede no ser tan llamativa, incluso durante este periodo pueden debutar auras si antes no se habían presentado.
La migraña es una enfermedad cuya evolución se encuentra muy influida por los cambios hormonales, de hecho, la prevalencia de migraña es similar en niños y niñas, y cuando empieza la menarquia, claramente es mucho más frecuente en mujeres. También se modifica con el embarazo, los tratamientos anticonceptivos hormonales (especialmente con estrógenos), la menopausia y la terapia hormonal sustitutiva. Esto es debido a que las fluctuaciones hormonales que se producen en las mujeres y que son en gran medida causantes de crisis de migraña, durante el embarazo se estabilizan y esto reduce su aparición. Estos niveles hormonales estables se prolongan durante el periodo de lactancia materna en caso de que se establezca. Una vez cese la lactancia materna, las frecuencias de crisis vuelven a ser similar a la previa antes del embarazo.
Uno de los mayores retos a los que se enfrenta neurólogo y paciente en esta etapa, es la optimización y ajuste de tratamiento. Por lo general el uso de fármacos está bastante restringido ya que por motivos éticos no se realizan ensayos clínicos para demostrar los efectos de los fármacos en el bebé, y disponemos de pocos datos sobre algunos tratamientos, en especial los que se han incorporado recientemente al arsenal terapéutico de las migrañas.
No obstante, existen tratamientos seguros durante esta etapa. Para tratar las crisis de migraña de intensidad leve o moderada, el paracetamol es el fármaco más seguro y solo en el 2º trimestre de manera puntual también se puede tomar ibuprofeno. En las crisis intensas el triptan debe evitarse en la medida de lo posible, pero si se toma, el más seguro es sumatriptan. En cuanto al tratamiento preventivo, aunque generalmente no se precise por la mejoría que experimentan 9 de cada 10 mujeres, existen algunos fármacos que pueden administrarse con cierta seguridad (betabloqueantes, etc) y que su neurólogo le recomendará en caso necesario, además de una técnica llamada bloqueo anestésico del nervio occipital en el que una inyección con lidocaína en la región de la nuca podría reducir las crisis de migraña unas 3-4 semanas.





