«Te duele la cabeza porque no quieres ir al colegio.» Es una frase que muchos niños con migraña han escuchado. Detrás de ella se esconde un error que puede retrasar el diagnóstico y el tratamiento de una enfermedad real.
La migraña infantil es frecuente, puede ser muy incapacitante y afectar al rendimiento escolar, a la vida familiar y a la calidad de vida del niño y de quienes le rodean.
Una enfermedad más frecuente de lo que parece
La cefalea no es un problema exclusivo de los adultos.
Se estima que hasta el 60 % de los niños y adolescentes experimentan episodios significativos de dolor de cabeza y que entre un 7,7 % y un 9,1 % padecen migraña, la cefalea primaria más frecuente en la edad pediátrica.
Su prevalencia aumenta durante la adolescencia y, tras la menarquia, es más frecuente en niñas.
Además, existe un importante componente genético. Los hijos y hermanos de personas con migraña presentan hasta el doble de riesgo de desarrollar la enfermedad, y alrededor del 60 % de los niños afectados tiene al menos un familiar cercano con migraña.
👉 Si quieres conocer cómo identificar esta enfermedad, puedes leer nuestro artículo ¿Cuándo un dolor de cabeza es una migraña y no «solo» un dolor común?
Cómo se manifiesta en cada etapa
La migraña infantil no siempre presenta los mismos síntomas que en los adultos, lo que dificulta su reconocimiento.
En los más pequeños
Puede manifestarse mediante:
- Irritabilidad.
- Llanto sin causa aparente.
- Palidez.
- Dolor abdominal recurrente, incluso sin dolor de cabeza.
En muchos casos, los conocidos «dolores de barriga» repetitivos pueden ser la primera manifestación de una migraña.
En edad escolar
Lo más habitual es encontrar:
- Dolor frontotemporal y bilateral.
- Náuseas y vómitos.
- Gran sensibilidad a la luz y al ruido.
En adolescentes
El patrón comienza a parecerse al del adulto:
- Dolor moderado o intenso.
- Localización unilateral o bilateral.
- Crisis que obligan a detener la actividad habitual.
Entre los desencadenantes más frecuentes destacan:
- Estrés escolar.
- Alteraciones del sueño.
- Ayunos prolongados.
- Deshidratación.
- Exceso de tiempo frente a pantallas.
👉 Estos factores se explican con mayor detalle en Estrés, sueño y cefaleas: la importancia de los hábitos diarios.
El impacto en la vida del niño
La migraña infantil va mucho más allá del dolor de cabeza.
Los niños afectados suelen presentar:
- Mayor absentismo escolar.
- Descenso del rendimiento académico.
- Menor participación en actividades deportivas y sociales.
- Alteraciones en la convivencia familiar.
Diversos estudios muestran que el deterioro de la calidad de vida puede ser comparable al de otras enfermedades crónicas graves.
Además, toda la familia se ve afectada, adaptando rutinas y conviviendo con la incertidumbre de cuándo aparecerá la siguiente crisis.
El problema del diagnóstico tardío
Uno de los principales obstáculos es que el dolor de cabeza en niños continúa infravalorándose.
La migraña es una enfermedad prácticamente invisible y, precisamente por ello, puede pasar desapercibida durante años.
Sin embargo, constituye la primera causa de discapacidad neurológica entre los 5 y los 19 años.
Un diagnóstico precoz permite:
- Evitar pruebas innecesarias.
- Iniciar un tratamiento adecuado.
- Prevenir el abuso de analgésicos, que también puede aparecer en la infancia.
👉 Puedes ampliar esta información en nuestro artículo El abuso de analgésicos también produce dolor de cabeza.
Qué pueden hacer los padres
El primer paso siempre debe ser consultar con el pediatra o el neurólogo cuando un niño presenta dolores de cabeza frecuentes o intensos.
También resulta muy útil llevar un registro donde se anote:
- Cuándo aparece el dolor.
- Cuánto dura.
- Qué síntomas lo acompañan.
- Qué medicación ha tomado.
- Posibles desencadenantes.
Además, algunos hábitos ayudan a reducir la frecuencia de las crisis:
- Mantener horarios regulares de sueño.
- Evitar ayunos prolongados.
- Favorecer una buena hidratación.
- Limitar el tiempo de pantallas.
- Gestionar adecuadamente la carga escolar.






